

| Identificación | CONCURSO PLAYA DE LOS LADRILLOS |
| Ubicación | Algeciras |
| Fecha de Proyecto | 2004 |
| Fecha fin de obra | |
| Arquitecto/s | MARISOL GARCÍA TORRENTE. UBALDO GARCÍA TORRENTE |
| colaborador/es | |
| Aparejador | |
| Otros colaboradores | |
| Promotor | JUNTA DE ANDALUCÍA |
| Empresas | |
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Decir que todos los ámbitos territoriales, dentro de nuestro entorno social y cultural son iguales es incierto y arriesgado. No existe un territorio determinado, único y preciso. La idea de territorio surge a partir de la reflexión acerca del mismo y de los distintos conceptos que sobre éste se pueden arrojar tras lanzar una mirada honda, incisiva y reflexiva. Definirlo por tanto, es una manera de cerrar puertas a nuevos planteamientos que apuestan de manera decidida por nuevas dimensiones del término. Lo cierto es que, en su esencia, el concepto es abierto, inabarcable y difuso, impreciso y variable, casi siempre imposible de fijar, porque al hacerlo pierde parte de su sentido. Sí parece haber un acuerdo unánime en que éste, tal y como se concibe hoy en nuestra cultura, es artificial: un hecho del artificio. Como todo hecho artificial se manifiesta como un proceso, no a la manera en que se ha venido entendiendo, un estado físico final o un escenario envolvente sino como aquel capaz de desencadenar otros nuevos procesos, en constante regeneración y redefinición instantánea. Se manifiestan como lugares de vacíos y llenos, de mezcla y de superposición, lugares de lugares y de no lugares, de lo natural que se funde con lo artificial, lugares de casualidad, indeterminados, subjetivos, temporales y ahistórico. Poder leerlos requiere arrojar nuevas miradas. Una mirada larga, que, lejos de ser distante, sea amplia y desinhibida, que incida en el territorio desde conceptos como la relación entre el paisaje y la arquitectura, la progresiva artificialización del medio, el desbordamiento de los ámbitos habitables, la creciente proliferación de redes de infraestructuras, las nuevas escalas territoriales, los nuevos medios de captación y análisis de la realidad, etc. Trabajar en ellos y con ellos requiere abordar diferentes planteamientos: Superar la idea de fondo y figura. Desde el conocimiento del ámbito territorial objeto de estudio, se ha ahondado en la perspectiva del fenómeno. El proyecto es por tanto un reflejo de todos los presupuestos que han surgido de la amplia, continuada, incluso contradictoria reflexión seguida concerniente a las manifestaciones de estructuras territoriales físicas, hechos construidos (dispersos o no a lo largo del tiempo): tramas, texturas, vías, cultivos, redes de acuíferos, fronteras, etc., hasta la constatación de fenómenos como el patrimonio, la cultura, la migración, los movimientos nómadas, la enquistación o mezcla de etnias, o la globalización... hechos todos capaces de dar pautas proyectuales de diversa índole. Es cierto, en referencia a estos aspectos, que se trata éste de un territorio por un lado que conserva y mantiene todavía un gran valor medioambiental y patrimonial por otra parte de gran fragilidad. Los efectos producidos por el desarrollismo de las últimas décadas han producido desequilibrios de diversa índole y difícil resolución. Temas concernientes a la implantación de la zona portuaria entre la ciudad y el borde marítimo en terrenos de relleno ganados al mar, a provocado el constreñimiento de la ciudad histórica con la consiguiente repercusión de ésta situación en el desarrollo futuro de las áreas periféricas urbanas. El centro histórico, constituido por la doble almendra que conforman la villa vieja y la nueva, junto al trazado del río de la Miel, símbolo histórico estructurador de la ciudad, cuyo curso ha sido cercenado, han dejado de formar parte fundamental en la organización y evolución general del desarrollo de la ciudad contemporánea en expansión El desarrollo y crecimiento de la ciudad siguiendo la línea de costa, ha generado además de la creación de un frente marítimo a modo de paredón, de mala calidad arquitectónica y efecto visual opresivo, la colmatación de todo el borde desarticulando de esta manera vinculación histórica de transversalidad de los parajes naturales del interior con el mar, resultando ambos espacios protegidos definitivamente desligados. Por otra parte el puerto ha provocado a su vez, por la amplitud de infraestructuras que requiere para su funcionamiento, la total desconexión de la ciudad y en especial del centro histórico con el mar. El cúmulo de edificaciones organizadas de forma absolutamente aleatorias dentro del ámbito portuario y el actual trazado viario de acceso a éste, que se configura casi como una autopista, dificultan el acceso desde el puerto a la ciudad y desde esta al frente marítimo imposibilitando el reconocimiento de la casco histórico y la cualificación del espacio de la playa de los ladrillos como un espacio para el paseo y el esparcimiento.
De lo patrimonial. Nuestro proyecto supera el concepto clásico de la actuación patrimonial como la conservación-cosificación de la memoria del objeto y el ámbito que lo explica. Entendemos que toda actuación lleva implícita la alteración de la naturaleza de aquello sobre lo que se actúa. La Historia es PROCESO no lineal, y nuestras acciones se enmarcan y se suman a esta trayectoria irregular del tiempo y sus significados. Para rescatar historias tenemos que arrojar nuevas historias donde nuestras relaciones culturales, económicas políticas y sociales queden grabadas en el proceso inacabado donde nos experimentamos y nos movemos. 1.-El antiguo Convento-Palacio-Cárcel como soporte adecuado para el nuevo uso que se propone y se ensaya. El lugar que inventamos y pretendemos no es el soporte (histórico), ni el nuevo uso que lo revitaliza, es el devenir de ambas cosas, es una nueva naturaleza donde los restos históricos nos servirán tan bien como les resulto el Palacio a las Monjas Dominicas. Entonces, el espacio civil devino en espacio religioso, mistérico y poderoso, transformando la cualidad de aquel lugar y su ámbito poblacional. 2.-El vacío y vaciado histórico del interior de la manzana. La huerta, la muralla, el caserío parasito, el sistema viario, los recientes solares etc. Configuran y explican la realidad de un vacío tan significativo como el del Corral del Conde y de proporciones ciertamente urbanas. La acción de vaciar, tan arraigada en nuestra cultura árabe, construye la alteridad, los “otros” espacios. Esta acción supone por definición el descubrimiento y la conquista de “territorios” de lo desconocido. Estos “nuevos espacios” así descubiertos en el tejido apretado de nuestra trama urbana, se entienden actualmente como auténticos lugares del deseo y de la necesidad; en ellos el tiempo se ralentiza y se “perciben” nuevos paisajes. Los espacios públicos interiores son protagonistas de la ciudad y nuestro condensador respeta esta condición revistiéndose de extrañeza. El revestimiento ligero de aluminio que proponemos abunda en esta condición hasta hacer retroceder la tradicional retórica arquitectónica a lo estrictamente histórico. Lo nuevo se plantea como “experiencia” de escala, luz, materia, fenómenos, etc. Lo que será,.. lo descubrirá el tiempo. De lo existente: Al hilo de esa extraordinaria generosidad de las arquitecturas pasadas los criterios de ocupación que se proponen son fundamentalmente racionales y tendentes a la puesta en valor de “la cosa histórica”.Se rescatan cuerpos perdidos y se respetan “los espacios de contacto” que nos llegan. De la construcción: El objeto se construye mediante estructura metálica espacial revestida a ambas caras. La exterior, multicapa, con acabado de alucobón o similar. La interior de paneles de gran protección al fuego sobre rastreles metálicos. En el interior todas las instalaciones. El acabado interior “neutro” donde la incidencia de la luz esculpa los volúmenes resultantes. El sistema portante descarga al terreno mediante muros lajas de hormigón que garanticen la ingravidez del sistema. |





