

| Identificación | CONCURSO DE IDEAS MUSEO DE LA CERÁMICA DE TRIANA |
| Ubicación | SEVILLA |
| Fecha de Proyecto | 2008 |
| Fecha fin de obra | |
| Arquitecto/s | MARISOL GARCÍA TORRENTE. UBALDO GARCÍA TORRENTE |
| colaborador/es | ISABEL MOTA PERNÍAS CÉSAR ROMÁN JIMÉNEZ |
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| Otros colaboradores | |
| Promotor | CONSORCIO "TURISMO DE SEVILLA" |
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e museé est une confrontation de metamorphoses. ...pensando en museo Los cambios en las relaciones internacionales de todo nivel generados por los nuevos procesos conocidos como sociedad de la información y globalización, han introducido nuevas perspectivas y circunstancias a las funciones que deben desarrollar las instituciones museísticas. A este hecho se suma la gran movilidad de agentes, creaciones y producciones en el campo cultural, que han provocado procesos de intercambio y contactos mucho más amplios y fluidos, situando la cultura como un espacio importante de relación entre países y regiones. En este contexto, las instituciones museísticas deben desarrollar un rol activo para dar respuesta a los retos que plantean estos nuevos escenarios. El museo de la cerámica de Triana [MCT] hace suyos estos desafíos y se plantea con el objetivo de proyectar una presencia exterior internacional y establecer canales de intercambio con otras realidades sociales y culturales. Quiere al mismo tiempo, ser un instrumento de proyección y de acción cultural en el exterior, promoviendo la presencia de la cultura andaluza en los espacios internacionales, llevando a cabo acciones de cooperación cultural entendida como vehículo de intercambio y reconocimiento mutuo entre los pueblos y sus culturas, y generando encuentros y diálogos continuados. Estas acciones deben orientarse a lograr una mayor comprensión del otro y el fomento de las relaciones culturales entre sociedades civiles. El MCT proyectado tiene el anhelo de participar en el desarrollo del potencial cultural de Andalucía, dándole una dimensión internacional que favorezca el enriquecimiento recíproco de los pueblos. El carácter multifuncional que se debe dar a este museo y su adaptabilidad a distintos acontecimientos, lo convierten en un agitador cultural y social que, sin lugar a dudas, propiciará la reactivación cultural y regeneración del barrio. De igual forma podrá constituirse como punto de encuentro, intercambio y convivencia entre personas con grandes motivaciones culturales. La proyección del museo en el contexto urbano, además de transmitir la herencia y el legado patrimonial, debe potenciar su carácter de hito urbano, contribuyendo a forjar la imagen contemporánea no sólo del museo, sino del nuevo entorno que su presencia y acción generará. Esta imagen, a la vez contemporánea y tradicional, será la mejor forma de proyectar el museo, sus actividades y los movimientos sociales que pueda generar en un ámbito internacional. base de datos ... [el MCT visto desde la distancia] restos arquelógicos. Las excavaciones del entorno nos dan una perspectiva aproximada del recorrido histórico de la zona en cuestión. Es un lugar que en el periodo tardorromano, la actividad antrópica es muy escasa al igual que los restos. Estos aparecen descontextualizados y muy rodados. En su mayoría son piezas de cerámicas de utillaje cotidiano incluyendo algunas sigillatas. Su zona de afección se encuentra entorno a los 3 metros entre la arcilla y el limo propio de la llanura fluvial del río que en aquella época inundaba con frecuencia dicha zona. De hecho no se tiene constancia de grandes estructuras y sería un lugar de explotación agrícola y ganadera. Esta actividad perduraría hasta el periodo almohade. Durante el siglo XII-XIII los hallazgos arqueológicos también carecen de una infraestructura clara que pueda sugerir una actividad antrópica permanente, aunque sí es verdad que los restos son más abundantes, mezclándose con los de época bajomedieval de los siglos XIV-XV. Éstos son también de marcado carácter rural y de una labor agrícola de explotación y almacenamiento. Aparecen en cotas entre 1.5 y 2.50 metros afirmando lo anterior, es decir, una zona dedicada al trabajo del campo y a explotaciones de huertas, situándose el arrabal en las inmediaciones de la parroquia de Santa Ana. Incluso, cuando se establece en 1481 la Santa Inquisición en el castillo de San Jorge, la zona sigue dedicándose a estas actividades mayoritariamente como se recogen en los documentos parroquiales de arriendo de huertas y pagos de cultivos. Aunque sí se puede observar, un intento mucho más serio de asentar población en las inmediaciones del castillo para el propio servicio a éste. Sin embargo, esto cambiará de golpe a inicios del XVI. La mayor demografía de la ciudad debido al comercio y colonización de América hará que el arrabal de Triana aumente en tamaño y empiece a construirse casas a lo largo del actual Altozano. Además, por la cercanía del río y para el aprovechamiento de la arcilla, empieza a surgir una industria relacionada con el trabajo alfarero. Es muy famoso el testar alfarero que se ha constatado en la calle Valladares que le viene el nombre por la familia dedicada a esta actividad y que lo tenía en esa calle desde principios del siglo XVI. Se tiene constancia documental de que los talleres que había en la calle pureza y sus hornos se empiezan a trasladarse a esta zona, debido a la mayor presión demográfica entorno a la iglesia de Santa Ana. Los restos cerámicos son muy abundantes detectándose numerosos vertederos de esas piezas defectuosas que no podían ser comercializadas. Esta continua labor alfarera perdurará hasta el siglo XIX, diferenciándose exclusivamente en la morfología de las piezas que se descubren, cada vez más complejas y en los propios hornos cerámicos. Se han descubiertos ladrillos que conformaban los hornos y que han sido destruidos o desmantelados para realizar nuevas construcciones en sus inmediaciones. Muchos de estos ladrillos han servido para rellenar las fosas sobre la que se sustentan los sucesivos cimientos. Estos restos aparecen en una cota que iría desde los 0.5 metros al metro y medio de afección de las catas realizadas en los alrededores. Esta industria alfarera es muy conocida y muy popular en el barrio de Triana siendo pareja a otra actividad más industrial como es la industria del jabón. De hecho, en la calle Castilla al lado del nuevo mercado se han descubierto numerosos restos de tinajas y envases dedicados a esta labor y que empezó a desarrollarse en el siglo XVIII, teniendo su máximo apogeo durante el siglo XIX y principios del siglo XX. La cercanía del río hace posible que estos dos gremios se asienten en esta zona y exploten los recursos que les ofrece el río Guadalquivir. Los edificios que se están instalando en esta zona corresponden a un patrón muy común conviviendo las zonas dedicadas a la propia vivienda y las estancias dedicadas a la las labores artesanales como son los hornos, almacenes, tinajas para el proceso del jabón y establos para las bestias. En resumen, la secuencia arqueológica de afección al suelo quedaría encuadrada de la siguiente manera: En el caso de los hornos, los trabajos de conservación y restauración definen el conjunto de valores facilitando su lectura pero se detienen ante cualquier planteamiento hipotético. Trasladando esta idea e este particular horno de cerámica, todas y cada una de las diferentes capas o superficies conservadas deben mantenerse pues ilustran sobre su utilidad. Las diferentes tipologías de hornos halladas y sus distintos grados de deterioro obligan un estudio concreto de cada horno detallando las patologías y proponiendo una intervención específica. La fachada se trata de una interesante obra de azulejería realizada en 1948. Los valores plásticos y estéticos que posee la han convertido en un hito dentro de su contexto urbano, estableciéndose como parte fundamental de la estética e idiosincrasia de la zona, al conservarse como la huella material de una tradición que pervive en Triana desde la Antigüedad. La correcta conservación de esta fachada requiere unos trabajos de limpieza, consolidación y protección para que estos valores se perpetúen en el tiempo y constituyan parte importante del futuro Museo de la Cerámica.
acomodación. El ámbito-solar ha ido variando su morfología según las aspiraciones y necesidades de cada momento, potenciando aquellos acontecimientos y tendencias que tenían que ver con la fabricación, industrialización y comercialización del proceso productivo de la cerámica. transformación. Las sucesivas ampliaciones y transformaciones que ha sufrido el lugar a lo largo de la historia nos ha legado además de un patrimonio de gran valor histórico, arqueológico, arquitectónico y etnológico, la generación de una trama parcelaria compleja resultado de continuas adicciones, mutaciones y superposiciones que se forjaron en función de las necesidades del momento y que constituyen de igual forma un bien a conservar. no mimesis. los montajes finales, que han intentando adecuarse a cada especialización, se configuran hoy como hechos independientes, creando situaciones bien distintas a aquellas en las que originalmente se hallaban las piezas base, potenciando así, lecturas más ricas y diversas. estructura espacial y conceptual. a excepción de la primera y segunda crujía de fachada, donde las simetrías y conexiones dan más la sensación de un único-continuo, el resto del conjunto se construye por etapas, a base de ampliaciones sucesivas. acumulación. Contenedor de tesoros autóctonos, emergentes y sumergidos y técnicas heredadas tradicionales, algunas incorporadas al legado por viajeros y conocedores cultivados provenientes de países lejanos, estos tesoros se nos muestran por acumulación, superposición, mezcla, diversidad y multipicidad. El resultado actual de este proceso mutante permite aproximarse al devenir histórico. Como proyección de futuro, historia-tradición y contemporaneidad se unen para superar barreras y ampliar límites. sublimación y distancia. Contamos con objetos que cambian de dimensión, que son tratados como elementos de culto, velados tras vidrios, elevados sobre pedestales los cuales al posarlos sobre el pavimento o adosarlos a los muros, no perfilan un discurso único sino que marcan una posición, un territorio colonizado. Lo importante es además del conjunto, el objeto en sí, la sensación de belleza que su contemplación ofrece al individuo creándose una relación binómica e individualizada entre ambos que se torna en admiración dependiendo de la dificultad o bondad de dicha relación. revisión de la historia. No existe la historia “aséptica”. La historia se forma de múltiples discursos dirigidos según quién y cómo los cuente. arropamiento didáctico. Carteles explicativos, guías de audio, folletos, formación, documentación y biblioteca, virtualidad …el futuro visitante dispondrá de una nueva capa, la información, que intenta completar un discurso bello-interesante. Cuantas más salas se visiten, cuantos más objetos se vean, mayor será la cultura acumulativa que el espectador se lleva. Visitantes: El conocedor aventajado (estudiantes, maestros, etc.) que quieren corroborar o ampliar conocimientos - El ciudadano atento a la cultura de su país - El coleccionista en busca de paralelismos - El buscador de información para su aplicación (diseñadores en general, directores artísticos de cine, teatro, tv, etc.) - El viajero atento a posibles conocimientos - El turista accidental que marca sobre su guía lo ya visto - El escolar de visita obligada - El buscador de placeres estéticos - El ocioso. Cada uno de ellos tiene diversas maneras de enfrentarse al museo y demanda distintos tipos de experiencias y vivencias, desde la altamente cualificada, a la puramente visual o estética. El nuevo museo que se propone debe dar cobertura a todos estos acontecimientos y experiencias vividas. Nada hay dentro, nada fuera.
introducción a un nuevo léxico. Definir la idea de un museo es una manera de cerrar puertas a nuevos planteamientos que cada día aparecen en el panorama internacional y que apuestan de manera decidida por nuevas dimensiones del término. En esencia, el concepto de museo que se pretende manejar aquí es abierto, inabarcable, difuso, impreciso y variable, en la mayoría de las situaciones casi siempre imposible de fijar, porque al hacerlo pierde parte de su sentido. La apuesta principal, en este caso, es por el museo-proceso, no, como se ha venido entendiendo a lo largo de la historia, un estado físico final o un escenario envolvente sino más bien como un proceso que en su progresión es capaz de desencadenar otros nuevos y diversos procesos en constante regeneración y redefinición. Entendemos proceso como la acción continua, inabarcable e intransferible de registrar lo exterior, hacerlo interior para devolverlo de nuevo al exterior. Los artefactos creados en este continuo proceso (acción) se devuelven al exterior (exterior entendido desde las sensaciones del hombre, no desde el mundo físico topológico) retomando su condición de material susceptible de aprovechamiento. El museo debe posibilitar múltiples frentes de aproximación, dependiendo de la mirada que sobre él se arroje. La arquitectura tendrá en este sentido un papel importante en su definición, siempre y cuando se aleje de criterios estacionarios e inmovilistas. Se pretende desde esta perspectiva: Algo sucede de improviso, no se sabe qué: ni bello, ni bueno ni verdadero, [...] al tiempo que el sabor de la eternidad, deja un paladar de imperfección. GREIMAS ¿Cuál es la posición con la que se aborda la intervención? ¿Cuáles son las ideas que definen el proyecto? ¿Cuáles son los instrumentos ideológicos usados como materiales que entran en valor en la propuesta? soporte activo con capacidad de adaptación y evolución que interrelaciona los cuatro niveles de propuesta: el objeto expuesto. Establecer nuevas y diferentes maneras de exposición que se adapten a los requerimientos que el espíritu del museo desee llevar a cabo en cada momento. el observador. Establecer nuevas posibilidades de percepción del objeto en un marco contemporáneo generando unas ricas y atractivas posiciones con respecto a lo expuesto. Nuevas posiciones capaces de atraer a un público cada vez más diverso. Nuevas posiciones que hacen hincapié en la comodidad, en la interacción, en la capacidad de elección...la libertad de mirar, sentarse, deambular, en definitiva, el confort. la información. Entender la información con capacidad de generar espacio, de enriquecer la percepción del objeto diluyendo el contexto físico y convirtiéndolo en una experiencia total. Un elemento programable y modificable con una mayor capacidad de sugerir, de atraer, de seducir. el edificio. Entender el edificio como un excelente marco activo, un vacío con capacidad de llenarse y cambiar constantemente, de modificar su espacio generando un sinfín de posibles experiencias espaciales. La relación y superposición de estas cuatro capas genera una atmósfera de alta densidad. Pensemos en una experiencia museística en estado puro, donde el visitante se sitúa en un entorno de exposición completo donde las antiguas lógicas jerárquicas de exposición se rompen y se transforman privilegiando la experiencia y el consumo de un instante único. instrumento programable. Se plantea un soporte modificable y generador de un sinfín de posibilidades que favorecen un adecuado funcionamiento a lo largo del tiempo. apertura del museo al mundo. a la hora de plantear una filosofía general del proyecto, ha de partirse de una premisa fundamental: la propuesta, tanto de museología, como de museografía ha de ser absoluta y radicalmente contemporánea. Entendemos que no se desea un museo decimonónico, sino un museo del siglo XXI. El planteamiento, por tanto, debe partir de una reflexión profunda acerca de qué se desea, a qué se aspira. [MC] como la imagen exterior del edificio, lejos de ser simplemente una fachada es un volumen activo que proyecta el interior hacia el exterior y viceversa, convirtiéndose en un volumen generador de espacios que trasgrede sus límites de una forma dinámica, continua y ambigua. Las estatuas sueñan con que llegará un día en que serán de carne y hueso, vivirán al igual que los hombres, reirán y amarán como lo hacen los hombres. Mientras esperan ese día y dura el dulce sueño, nada saben de todo lo demás. rafael argullol el vacío como propuesta El MCT propuesto plantea por un lado la conservación de las dos primeras crujías generales de fachada de todo el edifico a la calle Antillano Campos, por entender que es la parte que conserva una mayor integridad en cuestiones formales y estructurales y un mayor valor arquitectónico susceptible de ser buen argumento de interacción con la nueva estructura a incorporar. El resto de las estructuras existentes se demuelen dejando limpio el solar a excepción de los hornos cerámicos existentes. Toda la azulejería se desmonta y restaura, según se especifica en la correspondiente memoria de restauración aportada, pudiéndose incorporar de nuevo tanto a los nuevos paramentos formalizados como para objetos específicos de exposición en el museo. De la edificación final que da al adarve de la calle Alfarería se conserva la crujía que está adosada al horno existente demoliéndose todas las cubiertas existentes. La idea del volumen proyectado plantea una envolvente de cuatro plantas de altura, baja+tres, que se posa sobre la parte edificada conservada, adaptándose como un guante, a la trama parcelaria existente, a las alturas actuales levemente modificadas, manteniendo íntegramente toda la fachada a la vez que preserva potencia, posibilita y proporciona la escala adecuada que un edificio público de esta categoría requiere. Como elemento destacable de la intervención, arquitectura, espacio y símbolo a la vez, se proyecta un gran espacio cóncavo, que vuela sobre el diáfano espacio expositivo del nivel 0 y que contiene todas las actividades, privadas y públicas, que tienen que ver con la transmisión de conocimiento e información, ocio y cultura. El sentido de todo esto potenciar la formalización de un gran espacio vacío y diáfano que se construye a través de la experiencia vivida por el propio sujeto contemporáneo. Así el esquema funcional del edifico pretende ser versátil y adaptable de forma que los espacios que se plantean pueden ser una u otra cosa, en función del programa específico que se plantee. Para dotar a esto de una cierta legibilidad hemos planteado un esquema funcional posible y específico que sólo pretende ser uno más, que nos permita entender el carácter ideológico del museo planteado. Como acceso al edifico proyectado se plantea el mantenimiento de las dos mismas entradas existente, es decir la de la calle Antillanos Campos 2 esquina calle Callao y la de la Antillanos Campos 6, manteniendo en el primer caso, previa restauración, los elementos cerámicos existentes. Los dos espacios de acceso se plantean como dos espacios diáfanos que pueden convertirse según los casos en entrada o salida al mismo tiempo del edifico. El nº 2, se mantiene en las dos plantas con el mismo nivel de plantas y forjados, es decir baja más una y el nº 6, se mantiene volumétricamente contemplando la demolición de toda la tabiquería interior para generar un volumen de cuatro plantas de altura que da mayor dimensión espacial al acceso ya que entendemos que los espacios actuales no son apropiados, por su escala y funcionalidad, para un edifico público. Desde el acceso del nº 6, planteado como recepción, control, venta de ticket, zona de descanso e información, se accede en recodo a través de un espacio trapezoidal, conformado como patio abierto, planteado sobre el volumen en forma de paralelepípedo, en principio perteneciente a Cerámica de Santa Ana, a la rampa de bajada al nivel -1, donde se ha dispuesto un espacio multiusos que podría emplearse como sala de exposiciones temporales, o al espacio expositivo del nivel 0 donde están en la actualidad los hornos. Este último se plantea como uno solo dividido en dos, diáfano en triple altura, conectados mediante la pasarela que vuela sobre la sala de exposiciones temporales. La rampa de bajada al nivel -1, quiere ser un plano inclinado dinámico, donde poder realizar múltiples actividades: centro de interpretación de Triana y proceso productivo de la cerámica, sala de audiovisuales, aula de formación, etc. Finalmente en este nivel 0, está la salida hacia la calle San Jorge, en forma de recodo, donde se ubica una pequeña tienda quedando todo este espacio como una zona común exigida en las bases tanto para el uso del propio museo como para el acceso a las dependencias del nivel 0 propiedad de Cerámica Santa Ana. En el proyecto se mantiene con bastante similitud esta propiedad, fomentando el carácter de independencia deseado, abarcando según se especifica en el correspondiente plano de planta toda la banda derecha desde este espacio común hasta la entrada-salida trasera y la doble crujía de fachada de perteneciente al nº 4 de la calle Antillano. Así mismo se dota a esta de un almacén en el nivel -1. Aprovechando la existencia en la actualidad de una zona bajo rasante en el solar, ámbito en el que se ha dispuesto la rampa de bajada al nivel -1, se plantea, en relación al informe arqueológico que se aporta, la idoneidad de excavar todo el solar a partir de las crujías que se conservan, manteniendo íntegramente todos los hornos, con objeto de, a la vez que se profundiza en el estudio y datación de los estratos, propiciar la adaptación e incorporación de los hallazgos de valor arqueológico al propio lugar. En este sentido se ha planteado un espacio diáfano de gran dimensión donde pueden ser igualmente utilizables dichas zonas excavadas, en el caso en que no sean de relevancia los hallazgos, como zonas de almacenaje. Aunque dependerá del proceso arqueológico, se han planteado en el nivel -1, dos espacios de almacenaje uno de propiedad de Cerámica Santa Ana y otro para el museo con acceso desde escaleras y montacargas que posibilitan un rápido y directo transporte de los objetos al exterior y en el caso del museo a todas las plantas superiores. Los núcleos de comunicación vertical del museo establecidos son tres, posicionados estratégicamente de forma que permitan un evacuación rápida, segura y múltiple del edifico a través de las dos salidas planteadas. En planta primera se han dispuesto parte de los usos que tiene que ver con la comunicación y la docencia. El elemento singular es el espacio en forma de [C], de dos plantas de altura, planteado como un espacio con gradas continuo que a la vez que es la imagen del museo, es en el interior salón de actos y conferencias y en el exterior colonizando el plano de fachada, sala al aire libre planteada como posible espacio expositivo, sala de proyecciones cinematográficas, para su utilización en los meses de primavera y verano de forma privada para el museo y pública para los ciudadanos del barrio. En esta misma planta se plantea un área net y al fondo todo el programa docente, didáctico y formacional con aulas, talleres y salas de informática. En el nivel 2, desde la mitad de la [C] hasta el nivel 3, se plantea un espacio en doble altura, que conecta la cafetería con la terraza exterior que se formaliza en la transición de las dos plantas mantenidas del acceso común del nº 2 de Antillano Campos y la abertura de la [C] en este nivel. Sobre la sala de exposiciones del nivel -1, se posiciona en este nivel 2, colgando del nivel 3, cubierta activa-habitada, la biblioteca y sala de documentación. Al fondo la administración y dirección. Finalmente el nivel 3, se platea como una gran cubierta activa y habitada, que permite el paso de la luz a los espacios inferiores, la ubicación de las instalaciones en su canto y pretende ser un espacio expositivo diáfano muy versátil. Todo el sistema constructivo se plantea desde el reciclaje de la estructura existente potenciando los espacios conservados, dotándolos de un nuevo significado a través del proceso rehabilitador. Los elementos que se superponen, cubierta y sala de conferencias se plantean a base de grandes cerchas metálicas de las que cuelga la sala de exposiciones del nivel 3 y la biblioteca del nivel 2. Los materiales de revestimiento empleados en el exterior e interior buscan una finalidad y textura que resalte el valor de los objetos, su color y la información a exponer. Una textura lisa, que refleje la luz conformando un espacio interior muy blanco, casi monacal donde el protagonismo sea del objeto a expone y las personas que lo utilizan. Paredes, suelos y techos de una misma textura diferenciada del techo y la cubierta y del elemento cóncavo-convexo gradado de los espacios de divulgación y formación. [C], espacio y símbolo, se plantea realizar mediante cerchas de madera laminada curvas formalizando las costillas finalmente revestidas de planchas de madera que adquieren otro color en la zona de las gradas. En el resto de los paramentos, suelos y techos, se plantea emplear un revestimiento continuo para paredes y suelos tipo microfloor, a base de cemento, fibrocemento, hormigón, madera, metal, telgopor, mosaicos e incluso revestimientos cerámicos lisos que proporciona al paramento un aspecto liso satinado, continuo sin juntas, fácil de aplicar y fácilmente reparable, resistente a tránsitos muy intensos, no le atacan los ácidos ni los aceites, de altísima estabilidad y sin ningún envejecimiento y cero mantenimiento.
Superficie construida total: 3050 metros cuadrados. |












